Facebook

Bruno Pólack su “Polvo” di Carlo Bordini (in uscita per Lustra Editores)

Hoy publicamos el prefacio de Bruno Pólack al libro Polvo, primera muestra de la poesía de Carlo Bordini en castellano, que saldrá por Lustra Editores (Perú) al final de octubre de 2015. Sigue un extracto del poema “Polvo” traducido al español, al inglés y al francés.

Oggi pubblichiamo la prefazione di Bruno Pólack a Polvo, prima rassegna della poesia di Carlo Bordini in castigliano, che uscirà per Lustra Editores (Perù) alla fine di ottobre di quest’anno. Segue un estratto del poema “Polvere”, tradotto in spagnolo, inglese e francese.

02BORDINItextura

El cordero y el lobo

 

Una nube en forma de cordero persigue a una nube en forma de lobo, durante largos minutos, sobre el cielo de Roma. Carlo y yo nos hemos sentado en una banca del parque Nemorense, no tan lejos de su casa en Via Collalto Sabino. Hemos caminado hasta aquí casi sin darnos cuenta, esquivando la canícula y los carritos de las compras. Nos hemos sentado en una banca cualquiera del parque, bajo una encina inmensa: tutelar y frondosa. Frente a nosotros, como en cualquier parque del mundo, en una rotonda de tierra apisonada, los juegos de los niños son los rituales más serios y más reales.

La excusa perfecta para esta excursión matutina fue la de conversar sobre este libro que ahora tienes en tus manos, Polvo (Lustra, 2015), la cual viene a ser la primera muestra de su poesía en castellano. Para eso, sentados en la banca del parque, le hice una entrevista extensa en la cual no hubo necesidad alguna de formular preguntas. Los primeros minutos hablamos de los niños del parque y de las encinas. Luego Carlo me cuenta que la poesía (por ende su poesía) debe ser profunda pero al mismo tiempo simple. “Que la belleza radica efectivamente en eso, en formular con términos y palabras simples organismos profundos que nos hagan entender y revivir las cosas más cotidianas. En las cosas cotidianas también radica la magia y el entendimiento”.

La poesía de Carlo Bordini es el cordero que persigue al lobo. Es la enorme nube en forma de cordero que al final le da caza a la enorme nube en forma de lobo, y la devora. Es el canto desde (y para) los hombres desplazados, los perseguidos. Para los hombres que se han visto, alguna vez, bajo el yugo amenazante (ya sea de la política, de la injusticia, del poder, de la violencia, del padre, del terror, del amor). Sin embargo no existe pisca de resentimiento alguno o sufrimiento por la derrota o la imposición. La suya no es una voz agresiva ni mucho menos lastimera. Todo lo contrario. La poesía de Carlo Bordini tiene mucho de irónica. La ironía que se puede cultivar también en los marginados. Y así nos demuestra la belleza y la magia de lo obvio. Del decirnos las cosas importantes con palabras e ideas cotidianas. La poesía de nuestro poeta, además, posee una ternura sabia, como solo puedo recordar en poemas de Fernando Pessoa.

Pero uno de los temas centrales en la obra de Carlo Bordini es sin duda el tema político. Porque además de haber militado como un joven y valiente trotskista, ha sido por muchos años investigador en la Universidad La Sapienza de Roma. La política y los problemas sociales (y la reflexión sobre ellos) son claves en su obra poética. Dos poemas como ejemplos notables, que ha tenido a bien incluir en esta muestra, son “Los derechos inhumanos” y “Los niños colombianos”. Textos en los que, la cruda ironía en el primero, y el conocimiento de la política histórica y de la pobreza real en el segundo, nos demuestran su preocupación y análisis de los temas que le son importantes, pero siempre, como conversábamos, con una sutileza que hace visible lo obvio. Lo que a veces, por estar tan al alcance de la mano, no sabemos reconocer. Porque “Hay palabras o sentimientos tan repetidos que son ahora difíciles de asimilar. Una manera de volver a sentirlos, quizá, sea la intelectualidad en el sentido estricto. Otra manera es darle una vuelta de tuerca a lo sencillo. Yo prefiero esto último”.

Sin embargo, en mi opinión, el poema en el cual el poeta ha desplegado la mayor de sus energías es justamente el poema río que le da nombre a este libro, Polvo. “No somos más que eso. Difícilmente podremos hacer real nuestros sueños más allá de una simple pompa de jabón, que es el tiempo”. Es un poema en el cual se despliega ya una notoria experiencia de la vida, un desencanto y una profunda reflexión de los temas metafísicos. Del perseverar y de la nada. De lo absurdo de los egos humanos. Y luego, en un silencio de la entrevista, Carlo me aclara, “la perfección es algo que no me gusta, además de imposible. Por ejemplo, siempre me siento tentado a hacer algo para romper con las normas de ortografía. Tengo mis propias normas de ortografía”. Como muestra el estupendo poema “Artes marciales” (incluido en esta muestra), y también como podemos ver en el propio orden de este libro, “he querido darle un orden mío a mis poemas y a este libro, sin convencionalismos. Donde se pueda demostrar como concibo el hecho de hacer poesía. Y de que en la imperfección hay también belleza”.

La nube en forma de cordero se pierde en la lejanía y se transforma hasta volverse irreconocible. Luego nos levantamos de la banca y de la sombra de la encina. El sol se ha calmado. Comparto el entusiasmo inmenso de Carlo de ver una primera edición suya en castellano. “Y me alegra muchísimo que sea en Perú, de donde es mi mujer. A ella le he escrito un hermoso poema junto al Océano Pacífico”. “Me gusta el amor sincero por la poesía que hay en los países sudamericanos. No he visto en ningún otro sitio que se escuche con tanto cariño y atención a los poetas como allá”. De pronto vemos vacía de niños la rotonda del parque. Cierta y efímera tranquilidad. “Me gusta mucho como se oyen mis poemas en español. Es una sensación diferente al italiano, con una cadencia particular que me gusta. Estoy realmente muy contento”. “Quizá la felicidad fugaz, que es más palpable sobre todo en las cosas sencillas, sea lo último que nos quede de cierto, antes de que todo esto (inexorablemente) se convierta en polvo”.

Bruno Pólack

L’agnello e il lupo

 

Una nube a forma d’agnello insegue una nube a forma di lupo, per lunghi minuti, sul cielo di Roma. Carlo e io ci siamo seduti su una panchina del parco Nemorense, non molto lontano dalla sua casa di Via Collalto Sabino. Abbiamo camminato fin qui senza quasi rendercene conto, schivando la canicola e i carrelli della spesa. Ci siamo seduti su una panchina qualunque del parco, sotto una quercia immensa: protettiva e frondosa. Di fronte a noi, come in qualunque parco del mondo, su una rotonda di terra spianata, i giochi dei bambini sono i rituali più seri e più reali.

La scusa perfetta per questa escursione mattutina fu l’intento di conversare di questo libro che ora tieni tra le mani, Polvere, Lustra, 2015, che risulta essere la prima rassegna della poesia di Carlo Bordini in castigliano. Per questo, mentre eravamo seduti sulla panchina del parco, gli feci un’ampia intervista nella quale non ci fu alcuna necessità di formulare domande. I primi minuti parliamo dei bambini del parco e delle querce. Quindi Carlo mi racconta che la poesia (ovvero la sua poesia), deve essere profonda ma semplice al contempo. “Che la bellezza di fatto si radica in questo: nel formulare con termini e parole semplici organismi profondi che ci facciano capire e rivivere le cose più quotidiane. Nelle cose quotidiane sono radicate anche la magia e l’intendimento.”

La poesia di Carlo Bordini è l’agnello che insegue il lupo. È l’enorme nuvola a forma di agnello che alla fine dà la caccia all’enorme nuvola a forma di lupo, e la divora. È il canto degli (e agli) spiantati, i perseguitati. Gli uomini che si sono visti, talvolta, sotto il giogo minaccioso (sia esso della politica, dell’ingiustizia, del potere, della violenza, del padre, del terrore, dell’amore). Tuttavia non esiste ombra di risentimento alcuno, né di sofferenza per la sconfitta o l’imposizione. La sua non è una voce aggressiva né tanto meno pietosa. L’esatto opposto. La poesia di Carlo Bordini ha molto d’ironico. L’ironia che si può coltivare anche negli emarginati. E così ci dimostra la bellezza e la magia dell’ovvio. Del dirci le cose importanti con parole e idee quotidiane. La poesia del nostro poeta, inoltre, possiede una tenerezza saggia, come la riesco a ricordare solo in poesie di Fernando Pessoa.

Ma uno dei temi centrali nell’opera di Carlo Bordini è senza dubbio quello politico. Perché, oltre ad avere militato da giovane e coraggioso trotskista, è stato per molti anni ricercatore all’Università La Sapienza di Roma. La politica e i problemi sociali, e la riflessione su essi, sono chiave della sua opera poetica. Ne sono notevole esempio due poesie che ha ritenuto opportuno includere in questa rassegna: “I diritti inumani” e “I bambini colombiani.” In questi testi, la cruda ironia nel primo, e la conoscenza della politica storica e della povertà reale nel secondo, ci dimostrano la sua preoccupazione e l’analisi dei temi che per lui sono importanti, ma sempre, come dicevamo, con un acume che getta luce sull’ovvio. Quello che a volte, per quanto sia a portata di mano, non sappiamo riconoscere. Perché ci sono parole o sentimenti talmente ricorrenti da essere divenuti difficili da assimilare. Un modo per tornare a sentirli, forse, è l’intellettualità in senso stretto. Un altro è dare un giro di vite alle cose semplici. Io preferisco quest’ultimo.”

Tuttavia, a mio parere, il testo nel quale il poeta ha dispiegato al massimo le sue energie è proprio la poesia fiume che dà nome a questo libro, “Polvere”. “Non siamo più di quello. Difficilmente potremo realizzare i nostri sogni oltre la semplice bolla di sapone che è il tempo.” È una poesia nella quale si dispiega già una notevole esperienza esistenziale, una delusione e una profonda riflessione su temi metafisici. Sul perseverare e sul nulla. Sull’assurdità dell’ego umano. E poi, in una pausa dell’intervista, Carlo mi spiega, “la perfezione è una cosa che non mi piace, oltre che impossibile. Per esempio, mi sento sempre tentato di fare qualcosa per spezzare le norme ortografiche. Ho le mie personali norme di ortografia.” Come dimostra la splendida poesia “Arti marziali”, inclusa in questa rassegna, e come possiamo vedere anche nell’ordine stesso delle poesie di questo libro. “Ho voluto dare un mio ordine alle mie poesie e a questo libro, senza convenzionalismi. Dove si possa dimostrare come concepisco il fatto di fare poesia. E che nell’imperfezione c’è anche bellezza.”

La nuvola a forma di agnello si perde nella lontananza e si trasforma fino a diventare irriconocible. Quindi ci alziamo dalla panchina e dall’ombra della quercia. Il sole si è placato. Condivido l’entusiasmo immenso di Carlo di vedere una sua prima edizione in castigliano. “E mi rende molto felice il fatto che sia in Perù, paese di mia moglie. A lei ho scritto una bella poesia vicino all’Oceano Pacifico.” “Mi piace l’amore sincero per la poesia che c’è nei paesi sud-americani. In nessun altro posto ho visto ascoltare con tanto affetto e attenzione i poeti.” A un tratto vediamo che nella rotonda del parco non ci sono più bambini. Certa ed effimera tranquillità. “Mi piace molto come suonano le mie poesie in spagnolo. È una sensazione diversa dall’italiano, con una cadenza particolare che amo. Sono davvero molto contento.” “Chissà che la felicità fugace che è più tangibile soprattutto nelle cose semplici, non sia l’ultima cosa certa che ci rimane, prima che tutto questo, inesorabilmente, si trasformi in polvere.”

Traduzione di Chiara De Luca

Da “Polvere”

 

Sarò sempre un po’ meno di quello che sono,

e anzi, molto meno. Polvere. Ho perso molto.

Ciò che si perde è irrecuperabile, e se lo si recupera esso

è ormai disperso, non rientra più nell’ordine prestabilito

delle cose. Sono contento

se di me non rimane che un lieve

involucro. Ho perso

molto. In questa levità,

ciò che più importa è l’assenza di acuti,

che tutto sia tondo e raccolto. Basta

questo. Tutto ciò che è devastato può divenire rotondo,

ancora rotondo. Come un vaso. E’ ancora possibile.

La polvere può essere recuperata. La polvere era una volta

detriti. Ora la polvere non è detriti,

è lenta friabile. La polvere

è un po’ meno, ma può essere

tenuta insieme. Le ferite

possono diventare polvere, raccolta

e conchiusa. Sono contento

di non capire le cose. La loro

ragione. Vi sono cose che ignoro, e sono

contento. Appaiono come misteri,

tranquille. Ad esempio,

la ragazza che incontro sempre, mi ama

o no? Non lo so. Sono contento

di non saperlo. Sono contento di non sapere

se l’amo, o meglio, so che non l’amo, che potrei

amarla; sono contento

di non sapere se avrei potuto amarla. Questo mistero

mi rassicura più del suo amore.

E’ bello non sapere. Non sapere, ad esempio,

quanto vivrò,

o quanto vivrà la terra.

Questa sospensione

sostituisce l’eternità.

 

Carlo Bordini da I costruttori di vulcani. Tutte le poesie. 1975-2010

 

Luca Sossella Editore 2010

Polvo    

 

Siempre seré un poco menos de lo que soy,

mejor dicho, mucho menos. Polvo. He perdido mucho.

Lo que se pierde es irrecuperable, y si se recupera

ya está disperso, no vuelve a entrar en el orden establecido

de las cosas. Me alegro si de mí

no queda nada más que un ligero

envoltorio. He perdido

mucho. En esta levedad,

lo que más importa es la ausencia de agudos,

que todo sea redondo y recogido. Y con eso

basta. Todo lo que se ha destruido puede volverse redondo,

y más redondo. Como un jarrón. Todavía es posible.

El polvo se puede recuperar. El polvo una vez era

detritos. Y ahora no es detritos,

es lento, friable. El polvo

es algo menos, pero puede

juntarse. Las heridas

pueden volverse polvo, recogido

y concluido. Me alegro

por no entender las cosas. Sus

razones. Hay cosas que ignoro, y me

alegro. Aparecen como misterios,

tranquilas. Por ejemplo,

la chica que veo siempre, ¿me ama

o no? No lo sé. Me alegra

no saberlo. Me alegra no saber

si la quiero, o más bien, sé que no la quiero, que podría

quererla; me alegra

no saber si hubiese podido amarla. Este misterio

me tranquiliza más que su amor.

Es lindo no saber. No saber, por ejemplo,

cuanto viviré,

o cuanto vivirá la tierra.

Esta suspensión

substituye a la eternidad.

 

Traducción de Martha Canfield

 

In: Carlo Bordini, Polvo, Lustra Editores, 2015

Dust

 

I will always be a bit less than what I am,

much less even. Dust. I have lost much.

What one has lost cannot be regained, and if one does regain it

it will by then have become scattered, no longer fit into the prearranged order

of things. I am happy

if all that is left of me is but a light

shell. I have lost

much. In this levity,

what matters most is the absence of piercing sounds,

that everything be round and contained. This

is enough. All that is devastated can become round,

rounded still. Like a vase. It is still possible.

Dust can be regained. At one time dust was

rubble. Now dust is not rubble,

it is mealy, powdery. Dust

is a bit less, but can be

held together. Wounds

can become dust, contained

and settled. I am happy

not to understand things. Their

reason. There are things I do not know, and I am

happy. They appear like mysteries,

composed. For example,

the girl I always meet, does she love me

or not? I don’t know. I am happy

not to know it. I am happy not to know

whether I love her, or rather, I know I don’t love her, that I could

love her; I am happy

not to know whether I could have loved her. This mystery

reassures me more than her love.

It is beautiful not to know. Not to know, for example,

how long I’ll live,

or how long the earth will live.

This suspension

replaces eternity.

 

Translated by Nail Chiodo

 

From I gesti/Gestures, bilingual e-book, Zona editions

Poussière

 

Je serai toujours un peu moins que celui que je suis,

et même, beaucoup moins. Poussière. J’ai beaucoup perdu.

Ce que l’on perd est irrécupérable, et si on le récupère il

est désormais dispersé, il ne rentre plus dans l’ordre préétabli

des choses. Je suis content

s’il ne reste de moi qu’une légère

enveloppe. J’ai perdu

beaucoup. Dans cette légèreté,

ce qui importe le plus est l’absence des aigus,

que tout soit rond et recueilli. Cela

suffit. Tout ce qui est dévasté peut devenir rond,

rond encore. Comme un vase. C’est encore possible.

La poussière peut être récupérée. La poussière était autrefois

décombres. La poussière n’est pas décombres désormais,

elle est lente friable. La poussière

est un peu moins, mais elle peut être

rassemblée. Les blessures

peuvent devenir poussière, recueillie

et ramassée sur elle-même. Je suis content

de ne pas comprendre les choses. Leur

raison. Il y a des choses que j’ignore, et je suis

content. Elles apparaissent comme des mystères,

tranquilles. Par exemple,

la jeune femme que je vois toujours, m’aime-t-elle

ou non? Je ne le sais pas. Je suis content

de ne pas le savoir. Je suis content de ne pas savoir

si je l’aime, ou mieux, je sais que je ne l’aime pas, que je pourrais

l’aimer; je suis content

de ne pas savoir si j’aurais pu l’aimer. Ce mystère

me rassure plus que son amour.

Il est beau de ne pas savoir. Ne pas savoir, par exemple,

combien je vivrai,

ou combien vivra la terre.

Cette suspension

remplace l’éternité.

 

Traduit de l’italien par Olivier Favier

 

En : Carlo Bordini, Poussière, Alidades

No widget added yet.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Follow Us

Get the latest posts delivered to your mailbox:

%d bloggers like this: