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Gabriel Gómez Saavedra

A cura di Antonio Nazzaro

Sobre la poesía de Gabriel Gómez Saavedra

La poesía de Gabriel Gómez Saavedra es profundamente lirica, en su sentido más original. El poema expresa un pensamiento que las imágenes sintetizan de manera cruda y bella, en un lenguaje elaborado, rico en matices. La naturaleza acompaña al sujeto de la enunciación con la naturalidad característica de quien convive con ella y puede describirla, cuestionarla, sentirla.

Enrique Solinas

De el hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, Vallejo & Co., 2015.
Prólogo de Mario Pera; selección y notas críticas de Enrique Solinas

Sulla poesia di Gabriel Gómez Saavedra

La poesia di Gabriel Gomez Saavedra è profondamente lirica, nel senso più originale. La poesia esprime un pensiero che le immagini sintetizzano in modo crudo e bello, con un linguaggio elaborato , ricco di sfumature. La natura accompagna il soggetto dell’enunciazione con la naturalità caratteristica di chi convive con lei e può descriverla, discuterla, sentirla.

Enrique Solinas

Da el hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, Vallejo & Co., 2015.
Prólogo de Mario Pera; selección y notas críticas de Enrique Solinas

El hueco

 

Ser siendo la nada

es atraer al punzante tañido

del hueco.

Se contrae o se dilata,

se entrecorta o bien fluye

en un despojado arroyo

de pisadas lajosas;

y aquí se acurruca,

él y el lacito que lo acompaña

trenzado con las lonjas

de mis propias células.

 

Que si el hormigueo de las palabras

teje la seda de la utilidad,

o si bajan con su llovizna

movedora del ritmo de los títeres…

 

Esto o lo otro…

La etiqueta o la carne del contenido,

y la humanidad en el medio

sin poder cerrar los párpados.

 

Todo es insoportable

dentro del hueco,

hasta la brisa

en las alas del colibrí

que contiene los pétalos

de mujeres lejanas;

la trama articulada

en la red arácnida

dormida en el ángulo de la habitación.

 

Incluso el verso me llega pesado,

bestial,

mientras el cerebro

se alborota

dentro de su líquido.

¿El camino está,

es único o espera en grupo?

 

Por ahora sólo tengo

un bastón blanco para reconocerlo

y la cuna cóncava del hueco

acariciando la luz

con sus vendas negras.

(de Huecos, 2010)

 

 

 

Loco al sol

 

Una sorda manga de langostas

o desflorados ademanes de pirpintos

erizan

las innumerables sombras cachorras

que peregrinan

en ida y vuelta por mi esófago

hasta hacerse adultas.

 

Ésos que estaban

ahora son sólo

puntos desmoronados,

como la distancia cuando hospeda a las manos

o como palabras pintadas

en las ruinas de la desmemoria.

 

Importan (arden pero acompañan)

los que susurran su dialecto cercano.

Ellos tiran mi cabeza hacia atrás

y abren duramente mi mandíbula

reiniciando,

a partir de la garganta,

el numen de luz flotante

que hago caer

al cielo.

(de Huecos, 2010)

 

 

 

Casa

A Cuny

 

Sabe que la casa

remoja su pulso

en la orilla de los años y los espejos.

Sabe que aún

bajan a beber de la piscina

murciélagos razantes.

 

Como inquilino

de la habitación trasera

diagramará el conjuro que descabece

la biografía de su nada

(por si otro amanecer

marchita).

 

Pero,

atrofiada la tarde

funde eucaliptos linderos

y ahoga su naranja

en los vidrios de la tapia.

 

La lechuza

puede salir

breve

a chillar su calavera.

(de Escorial, 2013)

 

 

 

El sepulturero

 

Un último incienso pasa por sus ojos

y ya no quiere preguntarse

cómo y por qué

asumió la forma de lo respirable

esta paciente voracidad

descendida por la rama del calendario.

 

Sabe

que basta una grieta para inventariar las pertenencias,

llámense calle

que siempre parece abordada

por el último auto de turistas

cargando una carie por el lente,

casas en torcimiento

o hijo viajando, cual sabueso,

tras algo parecido a la dignidad.

Hasta que la grieta, plena,

deje pulular, crecientes,

las tertulias de los silencios;

ésos que se buscan un contenido

inmemorialmente perdido.

 

Siempre y de soslayo

el quetupí le ultrajó la oreja crepuscular

pero ya ni eso,

ni las dinámicas odiosas a las que suelen obligar

las inundaciones cuando tiranizan por su casa,

lo despabilan.

Ayer tuvo que entregar un muerto,

los familiares lo trasladaban a un cementerio privado

(observó

que habían barreteado

más placas de bronce).

Ayer también, soñó de siesta

que la Virgen le entregaba su manto

antes de desmoronarse,

y que él lo olvidaba

sobre una silla

distraído en dejarse esgrimir

como una cerveza más

por la fiesta patronal y su música recalcitrante.

 

Catador manso de la ceniza

con la sombra inclinada

acariciando de sobrevuelos

este jardín igualitario

de huesos, dones, honores y mentiras.

(Los años dan

en la transpiración

y en la artritis.)

¡Deje ya de percutir la pala

desafilando la tierra,

que el pozo responde a su estatura!

 

Total, todos aprenderemos a familiarizarnos

con un racimo de plásticas flores

para saciar la necesidad

de desalinearnos

del riego.

(de Escorial, 2013)

 

 

 

La música de Tucumán

 

¿De qué tumulto

se hizo esta música?

 

¿Hasta qué voces

tuvo que hundirse la voz

para embarrarse de múltiples pulsos

y encontrarse?

¿Por qué la aborda un coro

de asombrosos dioses mutilados

como un azúcar peligroso?

¿Por qué

para nombrarse

toma versos con la boca rebalsada

por un aire verde

y caótico?

… ¿Qué ornitólogo registró

este pájaro desvariado

que bebió el pulmón de todo pájaro

para darse el tiempo del vuelo

en la búsqueda desesperada

de la síncopa?

 

¿De dónde viene la música de Tucumán?…

¿Hasta dónde se irá…

mientras mis manos, pies y oídos

sangran el agua incinerada

de su entidad?

(inédito)

 

Il buco

 

Essere essendo il niente

è attrarre l’acuto suono

del buco.

Si contrae o si dilata,

si interrompe o meglio fluisce

in uno secco torrente

di impronte pietrose;

e qui si stringe,

lui e il laccio che lo accompagna

intrecciato con fette

delle mie stesse cellule.

 

Che se il formichiere delle parole

tesse la sete dell’utilità

o se scendono con la loro pioggerellina

che da il ritmo delle marionette…

 

Questo o quello…

L’etichetta o la carne del contenuto,

e l’umanità nel mezzo

senza poter chiudere le palpebre.

 

Tutto è insopportabile

Dentro del buco,

persino la brezza

sulle ali del colibrì

che trattiene i petali

di donne lontane;

la trama articolata

nella rete aracnide

addormentata in un angolo della stanza.

 

Persino il verso mi arriva pesante,

bestiale,

mentre il cervello

s’agita

nel suo liquido.

Il cammino c’è,

è unico o di gruppo?

 

Per adesso ho solo

un bastone bianco per riconoscerlo

e la culla concava del buco

accarezzando la luce

con le sue bende nere.

(da Buchi, 2010)

 

 

 

Pazzo al sole

 

Una sorda manica di aragosta

o deflorati gesti di farfalle

rizzano

le innumerevoli ombre cucciole

che vagano

su e giù per il mio esofago

fino a farsi adulte.

 

Questi che erano

adesso sono solo

punti sfaldati,

come la distanza quando ospita le mani

o come le parole dipinte

nelle rovine della dimenticanza.

 

Importano (bruciano però fanno compagnia)

Quelli che sussurrano il suo dialetto.

Loro spingono la mia testa indietro

e aprono con durezza la mia mandibola

riiniziando,

a partire dalla gola

il nume della luce fluttuante

che faccio cadere

dal cielo

(da Buchi, 2010)

 

 

 

Casa

A Cuny

 

Sa che la casa

bagna il suo battito

sulla riva degli anni e gli specchi,

Sa che ancora

scendono a bere nella piscina

pipistrelli radenti.

 

Come inquilino

della stanza sul retro

diagrammerà lo scongiuro che decapita

la biografia del suo nulla

(se per caso un’altra alba

marcisce).

 

Però

atrofizzato il pomeriggio

fonde gli eucalipti vicini

e affoga la sua arancia

sui vetri del muro.

 

 

La civetta

può uscire

un attimo

a gridare al suo teschio.

(da Escorial, 2013)

 

 

Il becchino

 

Un ultimo incenso passa per i suoi occhi

e già non vuole domandarsi

come e perché

ha preso la forma del respirabile

questa paziente voracità

scesa dai rami del calendario.

 

Sa

che basta una crepa per inventariare le proprietà

chiamasi strada

che sempre sembra abbordata

dall’ultimo auto di turisti

caricando una carie per la lente

case nell’attorcigliarsi

o il figlio viaggiando, come un segugio,

dietro a qualcosa che sembra la dignità.

Fino a che la crepa, piena,

lasci pullulare, crescenti,

gli incontri dei silenzi;

questi che cercano un contenuto

immemorabilmente perduto.

 

Sempre e di sbieco

il quetupi ha oltraggiato l’orecchia crepuscolare

però oramai neanche questo

né le dinamiche odiose che sogliono obbligare

le inondazioni quando tiranneggiano per casa sua,

lo ingoiano.

Ieri ha dovuto consegnare un morto

I familiari lo trasferivano in un cimitero privato

(ha osservato

che avevano fissato

altre piastre di bronzo).

Anche ieri, ha sognato durante la siesta

che la Vergine gli consegnava il suo manto

prima di disfarsi,

e che lui lo dimenticava

su una sedia

distratto dal lasciarsi servire

come una birra in più

per la festa patronale e la sua musica recalcitrante.

 

Assaggiatore docile delle ceneri

con l’ombra inclinata

accarezzandolo dal sorvolo

questo giardino egualitario

di ossa, doni, onori e bugie.

(Gli anni si danno

nella traspirazione

e nella artriti.)

Smetta già di battere la pala

lisciando la terra,

che il pozzo risponde alla sua statura!

 

Infine, tutti impariamo a familiarizzarci

Con un mazzo di fiori di plastica

per saziare il bisogno

di disallinearci

dall’irrigazione

(da Escorial, 2013)

 

 

 

La musica di Tucumán

 

Da quale tumulto

è sorta questa musica?

 

Verso che voci

ha dovuto affondare la voce

per infangarsi di multipli battiti

e trovarsi?

Perché l’affronta un coro

di sorprendenti dei mutilati

come uno zucchero pericoloso?

Perché

per nominarsi

prende versi con la bocca straripata

da un’aria verde

e caotica?

… Che ornitologo ha catalogato

quest’uccello delirante

che ha bevuto il polmone d’ogni uccello

per avere il tempo del volo

nella ricerca disperata

della sincope?

 

Da dove viene la musica di Tucumán?…

Dove arriverà…

mentre le mie mani

sanguinano l’acqua incenerita

della sua identità?

(inedito)

Gabriel Gomez Saavedra 1Gabriel Gómez Saavedra (Tucumán, 1980). Publicó la plaqueta Huecos (2010) y el libro de poemas Escorial (2013). Sus obras han sido incluidas en diversas antologías, medios gráficos y digitales, de alcance nacional e internacional.
En 2010 ganó el Premio Municipal de Literatura San Miguel de Tucumán – Género Poesía (Región N.O.A.). Fue seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes, para perfeccionarse en poesía como becario del programa Pertenencia: puesta en valor de la diversidad cultural argentina.

Gabriel Gomez Saavedra 1Gabriel Gomez Saavedra (Tucuman, 1980). Ha pubblicato il trittico Buchi (2010) e il libro di poesie Escorial (2013). Le sue opere sono state incluse in diverse antologie, cartacee e digitali, nazionali e internazionali.
Nel 2010 ha vinto il Premio Municipale di Letteratura San Miguel de Tucuman – Genere Poesia (Regione N.O.A). E’ stato selezionato dal Fondo Nazionale per le Arti, per perfezionare la sua poesia con una borsa di studio per il programma Pertenencia: la valorizzazione della diversità culturale argentina.

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