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Reina María Rodríguez

 

Traduzione di Gordiano Lupi

 

 

“…qué confusión me invade cuando despierto
y sé que estás cerca
qué confusión me invade cuando despierto
y no te puedo abrazar…”

 

“… che confusione mi pervade quando mi sveglio
e so che sei vicino
che confusione mi pervade quando mi sveglio
e non ti posso abbracciare…!

 

reina1Poetessa cubana nata all’Avana nel 1952.
Laureata in Letteratura ispanoamericana all’Università dell’Avana, è senza ombra di dubbio una delle figure più importanti della poesia cubana contemporanea. Ha lavorato come redattrice di programmi radiofonici e ha diretto la sezione di Letteratura della Associazione Hermanos Saíz. Ha pubblicato su riviste americane ed europee, la sua opera è stata tradotta in diverse lingue. Ha vinto, nel 1980 e nel 1993, il premio di poesia “Julián del Casal”, assegnato dalla Unione degli Scrittori e Artisti di Cuba (Uneac); il premio “Revista Plural” in Messico, nel 1992, e il premio “Casa de las Américas”, nel 1984 e nel 1998. Nel 1999, ha ricevuto l’Ordine delle Arti e delle Lettere di Francia. A dicembre del 2013 ha vinto il Premio Letterario Nazionale di letteratura, assegnato dall’UNEAC, il massimo riconoscimento letterario cubano. Presidente di giuria era Leonardo Padura Fuentes. Ha pubblicato: Cuando una mujer no duerme ( 1980), Para un cordero blanco (1984), En la arena de Padua (1991), Páramos (1993), Travelling (1995), La foto del invernadero (1998), Te daré de comer como a los pájaros… (2000). All’Avana dirige il progetto culturale “Casa de Letras” ed è editrice della rivista «Azoteas».

 

 

 

edgar, las muchachas y la lluvia

ha vuelto a ser noviembre
y alrededor del ojo profunda otra rayita.
empieza ya el invierno y a veces
no sé dónde guardarme.
tu madre ha sido loca
y de remate amante de cosas imposibles.
no aprendió a cocinar las hormigas
les roban los objetos del cuarto
aún le teme a las tataguas
y al amor.

faltan 20 años o 20 segundos
para que termine el siglo mientras
hacemos amuletos con formas de palomas
que cuelgo en las ventanas contra los bombardeos
20 años o 20 segundos
para que termine este siglo y
sólo te deseo que puedas siempre
admirar las estrellas porque a veces
temo que no podamos contemplar más las estrellas.

tú vivirás en el 2000
y verás árboles cosmódromos mariposas
esa fauna y flora diferente que estamos creando
y vivirás como todos los niños
dentro de un hombre.

pero acuéstate siempre como ahora
entre destornilladores y latas vacías
aunque te asalten las muchachas
y la lluvia.

 

 

 

 

edgar, le ragazze e la pioggia

è tornato ancora novembre
e intorno all’occhio profonda un’altra ruga.
comincia già l’inverno e a volte
non so dove mettermi al sicuro.
tua madre è stata pazza
e infine amante di cose impossibili.
non imparò a cucinare le formiche
le rubano gli oggetti dalla camera
ancora teme le falene
e l’amore.

mancano 20 anni o 20 secondi
perché termini il secolo mentre
facciamo amuleti a forma di colombe
che appendo alle finestre contro i bombardieri
20 anni o 20 secondi
perché termini questo secolo e
solo ti auguro di poter sempre
ammirare le stelle perché a volte
temo che non potremo più contemplare le stelle.

tu vivrai nel 2000
e vedrai alberi basi spaziali farfalle
quella fauna e flora differente che stiamo creando
e vivrai come tutti i bambini
dentro un uomo.

ma coricati sempre come adesso
tra cacciaviti e lattine vuote
anche se t’assaliranno le ragazze

e la pioggia.

 

 

 

 

 

ella volvía

ella volvía de su estéril landa,
bajaba las piedras antes de que aquella intensidad
se convirtiera en sangre;
y todo aquel amor se convertía en sangre
bajaba por sus muslos (el camino que lleva al centro
es un camino difícil) es el reto del paso
de lo profundo a lo sagrado
de lo efímero a lo eterno,
porque esa intensidad se convertía en sangre
por su necesidad de ser libada en febrero
justo antes de la primavera
–de color apergaminado también sus muslos,
lo que llamaba a olvidar cualquier cosa
para ser un cuerpo también, un camino.
que uno atraviesa con las flores del vestido
convertidas en piedras
porque nada puede durar –ella lo sabía–
si no está dotado por un sacrificio.
la tierra está recientemente sembrada
(era la tierra de sus ancestros)
es el rito que se ejecuta cuando se construye un día
el deseo primordial de representarlo,
como si ese fuego y esas piedras
repitieran ademanes antiguos
y ella pagara con su flujo sobre la tierra estéril
para ser fecundada.

 

 

 

lei tornava

lei tornava dalla sua sterile landa,
scendeva dalle pietre prima che quella intensità

si trasformasse in sangue;
e tutto quell’amore si trasformava in sangue
scendeva dalle sue cosce (il cammino che porta al centro
è un cammino difficile) è la sfida del passaggio
dal profondo al sacro
dall’effimero all’eterno,
perché quell’intensità si trasformava in sangue
per la sua necessità d’essere sorbita in febbraio
proprio prima della primavera
– di color incartapecorito anche le sue cosce,
quel che chiamava a dimenticare ogni cosa
per essere anche un corpo, un cammino.
che uno attraversa con i fiori del vestito
trasformate in pietre
perché nessuno può durare – lei lo sapeva –
se non è disposto a un sacrificio.
la terra è da poco seminata
(era la terra dei suoi avi)
è il rito che si esegue quando si costruisce un giorno
il desiderio primordiale di rappresentarlo,
come se quel fuoco e quelle pietre
ripetessero gesti antichi
e lei pagasse con il suo flusso sopra la terra sterile
per essere fecondata.

 

 

 

la diferencia

yo que he visto la diferencia,
en la sombra que aún proyectan los objetos en mis ojos
–esa pasión de reconstruir la pérdida;
el despilfarro de la sensación–
del único país que no es lejano
a donde vas. donde te quedas.
sé que en la tablilla de terracota
que data del reinado de algún rey,
con caligrafía japonesa en forma de surcos
están marcados tus días.
los días son el lugar donde vivimos
no hay otro espacio que la franja que traspasan
tus ojos al crepúsculo.
no podrás escoger otro lugar que
el sirio de los días,
su diferencia.
Yen esa rajadura entre dos mundos
renacer a una especie (más estética)
donde podamos vivir otra conciencia de los días
sin los despilfarros de cada conquista.

 

 

 

la differenza

io che ho visto la differenza,
nell’ombra che ancora lanciano gli oggetti nei miei occhi
– quella passione di ricostruire la perdita;
il dilapidarsi della sensazione –
dell’unico paese che non è lontano
a dove vai. dove ti fermi.
so che nella tavoletta di terracotta
che proviene dal reame di qualche re,
con calligrafia giapponese a forma di solchi
sono segnati i tuoi giorni.
i giorni sono il luogo dove viviamo
non c’è altro spazio se non la fascia che oltrepassano
i tuoi occhi al crepuscolo.
non potrai scegliere altro luogo che
il posto dei giorni,
la sua differenza.
E in quella fessura tra due mondi
rinascere come una specie (più estetica)
dove poter vivere un’altra coscienza dei giorni
senza le perdite di ogni conquista.

 

 

 

la elegida

en esta tierra de polvo verde el Taj Mahal
es el guardián de la muerte
el sepulcro de la bienamada fallecida de parto
una mañana de invierno en el Agrá.
la luminosidad de mármol atrae
a los peregrinos que acuden en la estación de las lluvias
cuando el resto de la tierra está seca
y sólo queda no reflejo
sobre las aguas no sabemos hacia dónde movemos
si la superficie de la realidad es líquida,
o está sumergida; si la descifraremos de atrás hacia
adelante, para que todavía podamos significar
y en que sentido significaremos o esperar,
sobre esta tierra de polvo verde que es la vida
a que el clima haga el primer movimiento
en aquel lugar, donde fallecida de parto
una mañana de invierno en el Agrá
hay una estatua, no la lucidez de un día;
hay una sombra, una falsificación,
que se parece a la verdad.

 

 

 

l’eletta

in questa terra di polvere verde il Taj Mahal
è il guardiano della morte
il sepolcro della benamata morta di parto
una mattina d’inverno nell’Agrá.
la luminosità del marmo attira
i pellegrini che accorrono nella stagione delle piogge
quando il resto della terra è secca
e solo rimane non riflesso
sulle acque non sappiamo in quale direzione ci muoviamo
se la superficie della realtà è liquida,
o sommersa; se la decifreremo da dietro in
avanti, perché ancora potremo intendere
e in che senso intenderemo o attenderemo,
su questa terrra di polvere verde che è la vita
fino a quando il clima farà il primo movimento
in quel luogo, dove morta di parto
una mattina d’inverno nell’Agrá
c’è una statua, non la lucidità di un giorno;
c’è un’ombra, una falsificazione,
che rassomiglia alla verità.

 

 

 

la foto del invernadero

fue la que siempre quisimos y faltó.
el invernadero estaba junto al parque
con sus cristales húmedos bajo el sol que entraba
en la tarde, o en la mañana, a colorear sus plantas.
yo me paseaba contigo de la mano –eras
de estatura un poco más bajo que yo–
y así alcanzaba a ver, desde esa altura,
los tallos quebrados por mi madre
que componía y podaba las macetas de bunganvillas.
nunca entramos, éramos demasiado pequeños
para invadir la zona de confianza de esos seres extraños
que permanecían dentro. estábamos afuera.
saltando con nuestra energía sin razón
excluidos de la paciencia de las manos de mi madre
pero es allí donde quisiera vivir…
en el lugar inexacto de una foto que falta
para que no imites otra vez, o intente imitar el ser que soy.
el paisaje prohibido donde pondríamos el amor
con exclusividad.
el paisaje del deseo, que no se suponía o se reproducía a cada instante
y que permaneció oculto para nosotros
–la algarabía de ser niños no nos dejaba ver
“todos andábamos a la caza de una flora insectívora”.
éramos suspicaces. ahora, acomodo en mi mente
la mente del invernadero. su llama tibia
en el centro de las imágenes haciéndonos creer que algo temblaba
o que podría no ser alcanzable.
esa incertidumbre del temblor donde cruje la madera
y la realidad se distorsiona y parte en dos lenguajes.
fue la que siempre quisimos y faltó.

 

9 de marzo del 95

 

 

 

 

la foto della serra

fu lei che sempre desiderammo ma ci mancò.
la serra era accanto al parco
con i suoi vetri umidi sotto il sole che entrava
nella sera, o nella mattina, a colorare le sue piante.
io passeggiavo con te per mano – eri
di statura un poco più basso di me –
e così riuscivo a vedere, da quell’altezza,
i gambi spezzati da mia madre
che componeva e potava i vasi di bunganvillea.
non entrammo mai, eravamo troppo piccoli
per invadere la zona di fiducia di quegli esseri strani
che restavano dentro. stavamo fuori.
saltando con la nostra energia senza ragione
esclusi dalla pazienza delle mani di mia madre
ma era lì che avrei voluto vivere…
nel luogo imprecisato d’una foto che manca
per non imitare un’altra volta, o tentare di imitare quel che sono.
il paesaggio proibito dove porre l’amore
in maniera esclusiva.
il paesaggio del desiderio, che non si supponeva o si riproduceva ogni istante
e che restò occulto per noi
– l’indecifrabilità d’esser bambini non ci lasciava vedere
“tutti andavamo a caccia d’un fiore insettivoro”.
eravamo diffidenti. Adesso, sistemo nella mia mente
la mente della serra. la sua fiamma tiepida
nel centro delle immagini per farci credere che qualcosa tremava
o che poteva non essere raggiungibile.
quella incertezza del tremore dove scricchiola il legno
e la realtà si distorce e si divide in due linguaggi.
fu lei che sempre desiderammo ma ci mancò.

 

9 marzo del 95

 

 

 

la isla de wight

yo era como aquella chica de la isla de Wight
–el poema no estaba terminado
era el centro del poema lo que nunca estaba terminado–
ella había buscado
desesperadamente
ese indicio de la arboladura.
había buscado…
hasta no tener respuestas ni preguntas
y ser lo mismo que cualquiera
bajo esa indiferencia de la materia
a su necesidad, el yo se agrieta.
(un yo criminal y lúdico que la abraza
a través de los pastos ocres y resecos del verano).
ella había buscado “la infinitud azul del universo en el ser”.
–lo que dicen gira en torno a sus primeros años
cuando el padre murió sin haber tenido demasiado
conocimiento del poema–.
sé que esa mentira que ha buscado
obtiene algún sentido al derretirse
en sus ojos oscuros, ha buscado el abrupto sentido del sentir
que la rodea.
(un poema es lo justo, lo exacto, lo irrepetible,
dentro del caos que uno intenta ordenar y ser)
y lo ha ordenado para que el poema no sea necesario.
despojada del poema y de mí
va buscando con su pasión de perseguir
la dualidad. ha perdido, ha buscado.
ha contrapuesto animales antagónicos que han venido a morir
bajo mi aparente neutralidad de especie,
un gato, un pez, un pájaro… sólo provocaciones.
–te digo que los mires–
para hallar otra cosa entre esa línea demoledora de las formas
que chocan al sentir su resonancia.
–también aquí se trata del paso del tiempo,
de la travesía del mar por el poema–
a donde ellos iban, los poemas no habían llegado todavía.
yo era como aquella chica de la isla de Wight
había buscado en lo advenedizo
la fuga y la permanencia de lo fijo y me hallo
dispuesta a compartir con ella a través de las tachaduras
si el poema había existido alguna vez materialmente
si había sido escrito ese papel
para conservar el lugar de una espera.

 

 

 

l’isola di wight

io ero come quella ragazza dell’isola di Wight
– la poesia non era finita
era il centro della poesia a non essere mai finito –
lei aveva cercato
disperatamente
quell’indizio dell’alberatura.
aveva cercato…
fino a non avere risposte né domande
ed essere identica a chiunque
sotto l’indifferenza della materia
alla sua necessità, l’io si sgretola.
(un io criminale e ludico che l’abbraccia
attraverso i pascoli ocra e asciutti dell’estate).
lei aveva cercato “l’immensità azzurra dell’universo nell’essere”.
– quel che narrano riguarda i suoi primi anni
quando il padre morì senza aver avuto troppa
cognizione della poesia –.
so che quella menzogna che ha cercato
acquista qualche senso sciogliendosi
nei suoi occhi scuri, ha cercato l’aspro senso del sentire
che la circonda.
(una poesia è la cosa giusta, esatta, irripetibile,
dentro il caos che uno tenta di disporre e vivere)
e l’ha disposto perché la poesia non sia necessaria.
privata della poesia e di me stessa
va cercando con la sua passione di perseguire
la dualità. ha perso, ha cercato.
ha contrapposto animali antagonisti che sono venuti a morire
sotto la mia apparente neutralità di specie,
un gatto, un pesce, un uccello… solo provocazioni.
– ti dico di guardarli –
per scoprire un’altra cosa tra quella linea demolitrice delle forme
che divergono sentendo la loro eco.
– anche qui si tratta del passare del tempo,
della traversata del mare verso la poesia –
dove loro andavano, le poesie non erano ancora giunte.
io ero come quella ragazza dell’isola di Wight
avevo cercato nell’estraneo
la fuga e la permanenza delle certezze e mi scopro
disposta a condividere con lei tramite le cancellature
se la poesia fosse esistita qualche volta materialmente
se fosse stata scritta quella carta
per conservare il luogo d’un’attesa.

 

 

 

le couple (1931)

un escultor francés de origen ruso,
esculpió tu rostro en el yeso
(escogió este instante y no otro; escogió este cuadro,
o ninguno) el triángulo del mentón, el gesto
que se inclina para ofrecer la boca
el alcohol almacenado en las venas del cuello
azules blancas ácidas
el deseo, el ángulo de la clavícula alojo
una fortificación (un puente) al beso.
delante, hacia la izquierda de la sombra de mi rostro, vaga
–el fondo siempre es negro–
el relieve de tu belleza, la oquedad de mis ojos
(yo observaba las sombras, luego descubrí que esas sombras
poseían luz, o cierto resplandor que hería si no inclinaba
los párpados para verte)
quedamos eternamente allí, en la pareja de Ossip Zadkin
un escultor francés de origen ruso
que no nos conoció.

 

 

 

le couple (1931)

uno scultore francese di origine russa,
scolpì il tuo volto nel gesso
(scelse questo istante e non altro; scelse questo quadro,
o nessuno) il triangolo del mento, il gesto
che si china per offrire la bocca
l’alcol depositato nelle vene del collo
azzurre bianche acide
il desiderio, l’angolo della clavicola come
una fortificazione (un ponte) per il bacio.
davanti, verso la sinistra dell’ombra del mio volto, vaga
– il fondo è sempre nero –
il rilievo della tua bellezza, la cavità dei miei occhi
(io osservavo le ombre, poi scoprii che quelle ombre
emanavano luce, un certo splendore che feriva se non inclinavo

le palpebre per vederti)
restammo eternamente lì, nella coppia di Ossip Zadkin
uno scultore francese di origine russa
che non ci conobbe.

 

 

 

los días

 

los días afuera, con esa luz que
baja hasta perder su definición
y no saber si la luz sale de mí (adentro)
me bebe hacia sus claros horizontes, o está pintada
al borde del muro para continuar
el enceguecimiento de su propia claridad.
yo extraño, la canción que de mi boca recorría
el tiempo inmenso en cada sílaba de su penetración.
eso era ser joven. cuando aún, verde y tibia
masticaba las ramitas de toronjil con indiferencia.
lívida, hoy cruzo este discurso de los días
que ya no pueden sorprenderme
–con su arete pequeño de plata en el lóbulo izquierdo–
bestia y muchacho, para recorrer el resultado feroz de los días
su alucinación de oscurecer sin morir en la carrera
hacia la perdición.
un azoro en la nuca
y ser el rostro efímero de cualquiera
(de la mujer del disco, por ejemplo) que se raya
al volver desde tus manos grandes.
un rostro, que sobreimpuesto al mío,
es un rostro encarnizado en morir bajo la misma luz
donde ella y yo hemos permanecido
en lo curvado
en lo que se ha hecho grieta al roer de los días
en lo que ya no te pertenece
en lo que ya no es mi juventud
y todo queda amenazado por la curva
que la trajo y me regresa.

 

 

 

i giorni

 

i giorni fuori, con quella luce che
scende fino a perdere la definizione
e non sapere se la luce esce da me (dentro)
mi beve fino ai suoi chiari orizzonti, o è dipinta
al margine del muro per proseguire
l’accecamento del suo stesso chiarore.
io rimpiango, la canzone che dalla mia bocca percorreva
il tempo immenso in ogni sillaba della sua penetrazione.
quello voleva dire essere giovani. quando ancora, verde e tiepida
masticavo i rametti di pompelmo con indifferenza.
pallida, oggi attraverso questo discorso dei giorni
che più non possono sorprendermi
– con il loro piccolo ariete d’argento nel lobo sinistro –
bestia e ragazzo, percorrendo il risultato feroce dei giorni
la loro allucinazione d’imbrunire ma non morire nella strada
verso la perdizione.
un turbamento nella nuca
ed essere il volto effimero di chiunque
(della donna del disco, per esempio) che si graffia
tornando dalle tue mani grandi.
un volto, che sovrimpresso al mio,
è un volto feroce che sta morendo sotto la stessa luce
dove io e lei siamo rimaste
nella piega
di quel che è diventato crepa nel consumarsi dei giorni
in quel che più non ti appartiene
in quella che non è più la mia gioventù
e tutto resta minacciato dalla piega
che lui portò e adesso ritorna.

 

 

 

posesión

no confirmo haber regresado, o haber estado allí.
mi viaje mental puede ser
la posesión de un recuerdo que ha insistido
sobre mí. (siempre estuve en los ojos del gato
y sé que él me miraba. reflejada,
no he podido moverme de los ojos del gato).
engaños son esos misterios del tiempo
degradándome a una memoria comprendida.
ahora sé que estoy aquí, frente a las luces
del árbol. he comprobado la diferencia en los objetos
y ellos pretenden también engañarme.
en una reproducción de mi necesidad de estar anclada.
en ti, en ellos.
me encojo esta noche de lluvia,
y no confirmo nada.
me importa la fijeza, el bordado de esa pequeña rama
en la hoja más verde.
porque el mundo cabe en los ojos del gato,
de un gato, de ese gato,
que al olerme determina mi lugar.

 

 

 

 

possesso

non confermo d’essere tornata, o d’essere stata lì.
il mio viaggio mentale può essere
il possesso d’un ricordo che persiste
su di me. (sempre sono stata negli occhi del gatto
e so che lui mi guardava. riflessa,
non ho potuto muovermi dagli occhi del gatto).
inganni sono certi misteri del tempo
che mi degradano a una memoria compresa.
adesso so di stare qui, davanti alle luci
dell’albero. ho verificato la differenza negli oggetti
e anche loro pretendono ingannarmi.
in una riproduzione della mia necessità d’essere ancorata.
in te, in loro.
zoppico in questa notte di pioggia,
e non confermo niente.
m’interessa la certezza, il ricamo di quel piccolo ramo
nella foglia più verde.
perché il mondo sta negli occhi del gatto,
d’un gatto, di quel gatto,
che fiutandomi stabilisce il mio posto.

 

 

 

un vidrio, en la ventana

él hacía ventanas con fragmentos de vidrio
recogidos del mar. (el color ámbar
detrás del vidrio desdibuja mi rostro,
su falsedad) sostener mi figura
rehacerla y romper
la miniatura de ser con la que conviví.
no regresar a ella para huir lentamente
en el límite de cada fragmento dispuesto
entre tus manos
como otro vidrio fundido en la ventana.

 

 

 

un vetro, nella finestra

lui faceva finestre con frammenti di vetro
raccolti dal mare. (il colore ambra
dietro il vetro fa scomparire il mio volto,
la sua falsità) sostenere la mia figura
ricomporla e rompere
la miniatura del mio io con cui ho vissuto.
non ritornare a lei per fuggire lentamente
nel limite di ogni frammento disposto

tra le tue mani
come un altro vetro fuso nella finestra.

 

 

 

zona de confianza

te quiero cuando voy a desprenderme
y la soledad me aplasta más que la gravedad
contra el sonido constante del avión
que a veces se hace irregular
para que tiemble el abismo
no el abismo del aire sino
en su vertiginosa y profunda caída en el tiempo.
porque las noches son lagunas
en las que me asomo bocabajo
en un espejo cóncavo
en estos países donde los hombres
son malos y buenos –como dicen los niños–
y uno no sabe quién es
porque en ninguno puede reconocerse.
es un terror el mundo sin límite de mi cabeza
sin un lugar exacto para descansar
con los ojos cerrados
la tranquilidad de su paisaje.
te quiero       para no pensar en la muerte
y sólo sea ésta una sucesión en el espacio
las pequeñas fugas de la luz.
para no creer en la soledad de la tierra
como una nave oscura vagando por lugares desiertos
porque si uno piensa en la muerte
es porque cree en el olvido
y nunca voy a saber quién soy
si dejo la eternidad de los espejos
te quiero       para romper las ruinas circulares
de los días extraños y sentir
que tus ojos están en todas partes
esperándome         esperándome
porque uno se inventa unos ojos y apareces:
yo he visto tus ojos en las hormigas
en una gota de lluvia y en el silencio
tus ojos y mis ojos son una coordenada
del triángulo de la muerte
delatan la oscuridad
el pozo negro donde caigo
en una trampa de musgo
y no puede ser casual esta corrupción de la mirada.
te quiero porque fuera de aquí
la existencia no tiene misterios
y lo inesperado está sólo en lo poseído.

 

 

 

zona di sicurezza

ti amo quando devo seprarmi da te
e la solitudine mi schiaccia più della gravità
contro il rumore costante dell’aereo
che a volte diventa irregolare
affinché tremi l’abisso
non l’abisso dell’aria
ma la sua vertiginosa e profonda caduta nel tempo.
perché le notti sono lagune
in cui mi sporgo bocconi
in uno specchio concavo
in quei paesi dove gli uomini
sono cattivi e buoni – come dicono i bambini –
e uno non sa chi sia
perché in nessuno può riconoscersi.
è un orrore il mondo senza confine della mia testa
senza un posto preciso per riposare
con gli occhi chiusi
nella tranquillità del suo paesaggio.
ti amo       per non pensare alla morte
che sia soltanto una successione nello spazio
una piccola fuga di luce.
per non credere nella solitudine della terra
come una nave oscura che vaga per luoghi deserti

perché se uno pensa alla morte
è perché crede nell’oblio

e mai riuscirò a sapere chi sono
se lascio l’eternità degli specchi
ti amo       per rompere le rovine circolari
dei giorni estranei e sentire
che i tuoi occhi sono in ogni luogo
mi attendono          mi attendono
perché uno s’inventa degli occhi e tu compari:
io ho visto i tuoi occhi nelle formiche
in una goccia di pioggia e nel silenzio
i tuoi occhi e i miei occhi sono una coordinata
del triangolo della morte
rivelano l’oscurità

il pozzo nero dove cado
in una trappola di muschio
e non può essere casuale questa degenerazione dello sguardo.
ti amo perché fuori di qui
l’esistenza non ha misteri
e l’imprevisto sta solo in quel che possediamo.

 

 

 

 

 

 

qué confusión

 

qué confusión me invade cuando despierto
y sé que estas cerca
qué confusión me invade cuando despierto
y no te puedo abrazar
hasta fundirme sudorosa al caos de las cosas.
el sonido de mi corazón (como patas de caballo)
golpea mi sangre acelerada por el vino.
qué confusión me invade
y no te puedo abrazar
-animal magnífico que inventé contra mi soledad
y que desprecio por ser tan vulnerable-.
reseca está la arena donde ni un escombro
ha quedado,
sólo patas de caballo que levantan su dolor
con esfuerzo.

 

 

 

 

 

che confusione

 

che confusione mi pervade quando mi sveglio
e so che sei vicino
che confusione mi pervade quando mi sveglio
e non ti posso abbracciare
fino a unirmi sudata al caos delle cose.
il battito del mio cuore (come zampe di cavallo)
percuote il mio sangue accelerato dal vino.
che confusione mi pervade
e non ti posso abbracciare
– animale magnifico che inventai contro la mia solitudine
e che disprezzo perché così vulnerabile -.
asciutta è la sabbia dove neppure una maceria
è rimasta,
solo zampe di cavallo che sollevano il loro dolore
con sacrificio.

 

 

 

 

 

 

 

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