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Valeria Tentoni

A cura di Antonio Nazzaro

Sobre la poesía de Valeria Tentoni

La poesía de Valeria Tentoni tiene su centro en la expresión del discurso. Su originalidad radica en la forma de transmitir el motivo del poema, en tono contemporáneo, descriptivo, directo, donde el amor y las reflexiones sobre la poesía y el género son preocupaciones constantes a la hora del decir. La belleza aquí es verdad, en un momento histórico donde la misma ha desbordado su cauce para expandir las fronteras clásicas hacia el futuro.

Enrique Solinas

De el hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, Vallejo & Co., 2015.
Prólogo de Mario Pera; selección y notas críticas de Enrique Solinas

Sulla poesia di Valeria Tentoni

La poesia di Valeria Tentoni ruota sull’espressione del discorso. La sua originalità sta nel modo in cui si trasmette il tema della poesia, in un tono contemporaneo, descrittivo, diretto, dove l’amore e le riflessioni sulla poesia il genere sono preoccupazioni costanti nel momento del dire. La bellezza qui è la verità, in un momento storico in cui quest’ultima è uscita dal suo corso per espandere le frontiere classiche verso il futuro.

Enrique Solinas

Da el hilo dorado. Muestra de poesía argentina reciente, Vallejo & Co., 2015.
Prólogo de Mario Pera; selección y notas críticas de Enrique Solinas

LA CASA SE INUNDÓ

 

porque las ratas pusieron en el desagüe sus nidos

las hojas taparon las canaletas. Encontramos manchas de humedad con figuras

abrumadoramente imprecisas.

Talaron el árbol, pusimos piedras

sobre el tronco guillotinado.

 

Yo lloraba en un estúpido charquito de barro.

 

Había un gato negro acurrucado en la puerta

y cuando abrí entró, dijiste.

Se va a llamar Michael Jackson

y no va a entrar en la habitación, acordamos.

Compraste alimento en el quiosco

le serviste agua en una maceta que olvidó

el inquilino anterior.

 

Cuando llegué, el gato estaba entre las piedras

que detenían el avance trunco del árbol.

Era un minúsculo pompón desgreñado.

Saqué las piedras, una por una. Tuve miedo

de que estuviese muerto.

El gato no se movió hasta que giró la cabeza muy despacio

y me clavó sus ojos amarillos.

Uno de ellos estaba hundido por la presión de las espinas.

Era más bien horrible. Estaba aterrado

pero sostenía la mirada, algo que muchas de las personas que conozco

ya no pueden hacer. Escapó hacia el lavadero.

Le dejé una bufanda de lana por cuna, le dije que todo iba a estar bien.

En una lata vacía mezclé polvo blanco y agua de la canilla.

Ahora eso es leche que espera por la confianza de nuestro gato,

por un día en el que no haya nada de qué escaparse.

 

Por la mañana encontramos que algo había comido.

Pero ya no estaba ahí.

 

Yo estoy en el poema, ahora, preguntándome

si existió o no ese animal oscuro entre nosotros.

Yo estoy en el poema, ahora,

cambiando los tiempos verbales a pasado.

 

(de Antitierra, 2014)

 

 

 

 

 

TODAVÍA

 

algunas de nosotras

abrimos

las piernas, nos torturamos

con cera vegetal, creemos

en la suavidad como atajo

para el amor, hablamos

de cosas sin importancia, siempre

son cosas sin importancia

las que llevan

a dos personas

(o más)

a la cama, pero siempre

es una sola

fija

estática

y terminal

la que lleva a alguien

a tragar

millones de posibilidades de futuro contoneantes

creyendo que con eso

mejorará

el brillo de su pelo.

 

(de Antitierra, 2014)

 

 

 

 

 

QUIERO REVENTARME

 

contra el futuro

como un insecto de esos

que se convierten en estrellas en la ruta

sobre el cielo polarizado

de un parabrisas ajeno.

 

(de Antitierra, 2014)

 

 

 

 

 

ELLOS HABLABAN FUERTE O NO TANTO, SE ENTREVISTABAN

 

con rubias importadas y aseveraban

cosas con fuerza, como si con eso

las aseguraran en el mundo.

Yo dije que no tenía opinión formada sobre el asunto

y sentada sobre mis talones me dispuse

a planchar mi papel de cupo femenino

para que no tuvieran que gritar más fuerte

porque todo da igual, pero yo no puedo

decírselos. Salí

y me siguieron los perros, eran

cinco o seis y algunos ladraban

querían jugar conmigo y yo

estaba sola. El parque

era tan perfecto que no puedo describir

los caminos

ni los árboles ni la noche

ni los perros, tan despiertos

hasta que llegó el taxi

y el chofer

me retó porque estaba sola

y yo iba a decirle

que siempre estamos solos

y nos cuidan los perros

 

pero a nadie le gusta

que le expliquen las cosas

en las que se cree maestro.

 

 

 

 

 

EL AMOR ES UN TORO MECÁNICO DEL QUE NADIE SE BAJA CON ELEGANCIA.

 

Una atracción de feria

abandonada,

desafiando la intemperie.

 

Todos se paran frente al toro y se dicen

Yo puedo con él. Todos, sin excepción, confían

en sus talones

y se montan a la violencia eléctrica

de su lomo. Confían todavía cuando el movimiento

se inicia,

como si una mano poderosa e invisible

echase una ficha al aparato

sin previo aviso.

El clic metálico se recorta en el sonido,

una topadora minúscula

derribando

al silencio de un empujón. Entonces todo comienza, y ya

no hay manera

de emprolijar el cuerpo, esa forma

de la que antes creíamos tener dominio y que ahora

se nos revela

como si hubiese estado esperando su turno

comiéndose las uñas

desde que le pusieron nombre.

 

Si yo fuese un ratón

preferiría

perder mi cola en la trampa

antes que mi queso.

 

Una y otra vez.

 

(de Antitierra, 2014)

 

LA CASA SI E’ ALLAGATA

 

perché i ratti hanno fatto la tana nello scolo

le foglie hanno tappato i tubi. Troviamo macchie d’umidità dalle linee

sorprendentemente imprecise.

Hanno tagliato l’albero, abbiamo messo pietre

sul tronco sgozzato.

 

Io piangevo in una stupida pozzanghera di fango.

 

C’era un gatto nero raggomitolato davanti alla porta

e quando ho aperto è entrato, hai detto.

Si chiamerà Michael Jackson

E non entrerà in camera, abbiamo pattuito.

Hai comprato il cibo al chiosco

gli hai servito l’acqua in un vaso che aveva dimenticato

l’inquilino precedente.

 

Quando sono arrivata, il gatto stava tra le pietre

che trattenevano l’estendersi monco dell’albero.

Era un minuscolo pompon arruffato.

Ho tolto le pietre, una ad una. Avevo paura

che fosse morto.

Il gatto non si è mosso fino a quando ha girato la testa molto lentamente

e mi ha inchiodato i suoi occhi gialli.

Uno era affondato per la pressione delle spine.

Era davvero orribile. Era terrorizzato

ma sosteneva lo sguardo, qualcosa che molte delle persone che conosco

oramai non possono fare. E’ scappato verso il lavatoio.

Gli ho lasciato una sciarpa di lana come cuccia, gli ho detto che tutto andava bene.

In una latta vuota ho mischiato polvere bianca e acqua del rubinetto.

Adesso questo è il latte che aspetta la fiducia del nostro gatto

per il giorno in cui non ci sia nulla da cui scappare.

 

Al mattino abbiamo visto che aveva mangiato qualcosa.

Però non c’era più.

 

Io sono nella poesia, adesso, domandandomi

se è esistito o no quest’animale oscuro tra noi.

Io sono nella poesia, adesso,

cambiando i tempi verbali nel passato.

 

(da Antiterra, 2014)

 

 

 

 

 

ANCORA

 

Alcune di noi

apriamo

le gambe, ci torturiamo

con cera vegetale, crediamo

nella morbidezza come scorciatoia

per l’amore, parliamo

di cose senza importanza, sempre

sono cose senza importanza

quelle che portano

due persone

(o più)

a letto, ma sempre

è una sola

fissa

statica

e finale

quella che porta qualcuna

a ingoiare

milioni di possibilità di futuro dimenandosi

credendo che con questo

migliorerà

la lucentezza dei propri capelli

 

(da Antiterra, 2014)

 

 

 

 

 

VOGLIO SCHIANTARMI

 

contro il futuro

come un insetto di quelli

che diventano stelle nel viaggio

sul cielo polarizzato

di un parabrezza d’altri.

 

(da Antiterra, 2014)

 

 

 

 

 

LORO PARLANO FORTE O NON TANTO, S’INTERVISTAVANO

 

con bionde importate e affermavano

le cose con forza, come se con questo

le assicurassero al mondo.

Io ho detto che non avevo un’opinione definita sulla faccenda

E seduta sui talloni mi sono preparata

a stirare il mio ruolo di parte femminile

perché non dovessero gridare più forte

perché tutto è lo stesso, ma non posso

dirglielo. Sono uscita

e mi hanno seguito i cani, erano

cinque o sei e alcuni abbaiavano

volevano giocare con me e io

ero sola. Il parco

era così perfetto che non posso descrivere

i sentieri

né gli alberi né la notte

né i cani, così svegli

fino a che è arrivato il taxi

e l’autista

mi ha provocato perché ero sola

e io volevo dirgli

che  siamo sempre soli

e i cani si prendono cura di noi

 

ma a nessuno piace

che gli spieghino le cose

in cui si crede maestro.

 

 

 

 

 

L’AMORE É UN TORO MECCANICO DA CUI NESSUNO SCENDE CON ELEGANZA.

 

Un’attrazione da fiera

abbandonata,

sfidando le intemperie.

 

Tutti si fermano davanti al toro e si dicono

Io c’è la posso fare. Tutti, senza eccezione, si fidano

dei loro talloni

e montano la violenza elettrica

della sua groppa. Sono ancora fiduciosi quando il movimento

inizia,

come se una mano potente e invisibile

mettesse una moneta nella macchina

senza preavviso.

Il clic metallico taglia il suono,

un escavatore minuscolo

sfondando

il silenzio di una spinta. Allora tutto ha inizio e già

non c’è modo

di sostenere il corpo, questa forma

che prima credevamo di dominare e che adesso

ci rivela

come  avesse aspettato il suo turno

mangiandosi le unghie

da quando le hanno dato un nome.

 

Se io fossi un topo

preferirei

perdere la coda nella trappola

piuttosto che il mio formaggio.

 

Una volta un’altra ancora.

 

(da Antiterra, 2014)

 

 

Valeria Tentoni 1Valeria Tentoni (Buenos Aires, 1985) es Abogada y se especializó en periodismo cultural. Editó las revistas “La Quetrófila”, “Pájaro” y “#puentesur”. Desde 2011 edita la Audioteca de poesía contemporánea (audiotecadepoesía.blogspot.com.ar). Publicó, en poesía Batalla sonora (2009), Ajuar (2011) y Antitierra (2014). En narrativa publicó el libro de cuentos El sistema del silencio (2012). Forma parte de antologías nacionales e internacionales, y textos suyos circulan en plaquetas, revistas y publicaciones on line. En 2013 participó como guionista del documental El abrigo del viento.

Valeria Tentoni 1Valeria Tentoni (Buenos Aires, 1985) è un avvocato, specializzata in giornalismo culturale. Ha curato le riviste “Il Quetrófila”, “Bird” e “#puentesur”. Dal 2011 edita la Audioteca della poesia contemporanea (audiotecadepoesía.blogspot.com.ar). Ha pubblicato le raccolte poetiche Battaglia sonora (2009), Trousseau (2011) e Antiterra (2014). In narrativa ha pubblicato il libro di racconti Il sistema del silenzio (2012). Fa parte di antologie nazionali e internazionali, e suoi testi si trovano in plaquette, riviste e pubblicazioni on-line. Nel 2013 ha partecipato come sceneggiatrice al documentario Il cappotto del vento.

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